El evento registrado el 21 de mayo debe entenderse en su verdadera dimensión: no se produjo un colapso estructural de la obra, sino una afectación puntual y localizada en un tramo específico de la pantalla de pilares del dique permeable.
La infraestructura enfrentó más de 20 horas continuas de condiciones hidrológicas extraordinarias, con una crecida histórica del río y un arrastre violento de sedimentos pesados y material pétreo de gran magnitud.
El dique cumplió precisamente la función para la cual fue diseñado: amortiguar el impacto de la erosión regresiva y proteger las zonas superiores del río, evitando consecuencias mucho más severas sobre infraestructura estratégica.